Proteómica y aplicaciones actuales
Tu ADN apenas cambia en tu vida, pero tus proteínas cambian cada minuto según lo que comes, si estás enfermo o estresado. La proteómica estudia todas tus proteínas a la vez para entender qué está pasando en tu cuerpo ahora mismo. No mira una por una, mira miles a la vez.
Tener la receta no garantiza el plato. La genómica mira las instrucciones fijas del ADN y dice qué podría pasar, mientras la proteómica mira las proteínas ya hechas y activas, que cambian cada minuto y muestran qué está pasando de verdad. Por eso una misma instrucción de ADN puede dar más o menos proteína, y la proteómica está más cerca de la enfermedad real.
Para estudiar el proteoma se extrae la muestra de sangre, saliva o células, se cortan las proteínas grandes en fragmentos cortos llamados péptidos, se separan por tamaño y carga con electroforesis y se pesan con precisión con espectrometría de masas que mide la relación masa-carga m/z. Luego un programa compara esos pesos con una base de datos para identificar cada proteína y se compara la cantidad entre sanos y enfermos con la abundancia relativa R = I_enfermo / I_sano.
Hoy se usa para buscar biomarcadores que detectan cáncer de mama o colon antes de los síntomas, elegir el medicamento correcto para cada persona, crear y probar fármacos, ver qué proteínas usa un virus para diseñar vacunas y mejorar cultivos y detectar alérgenos como el gluten. Por ejemplo, si un péptido tiene I_sano = 100 e I_enfermo = 300, entonces R = 3, hay el triple, y si se repite en 50 personas con R mayor que 2 es un buen candidato a biomarcador.