Mapa Mental del Ciclo del Carbono
El carbono viaja sin parar entre el aire, los seres vivos, el suelo y el mar. Ningún átomo se crea ni se destruye, solo cambia de lugar y de forma. Como una moneda de un juego de mesa que pasa de jugador en jugador, va al banco y vuelve a ti, el carbono circula una y otra vez.
El ciclo del carbono es un ciclo biogeoquímico: el camino circular de este elemento entre los seres vivos y el aire, el agua y el suelo. Es clave porque forma tu cuerpo, tu comida, tu ADN y los plásticos. Su forma viajera más famosa es el dióxido de carbono, un gas formado por un carbono y dos oxígenos: CO2.
El carbono se guarda en cuatro grandes reservorios: la atmósfera, la biosfera, los océanos y la geosfera. La fotosíntesis saca el CO2 del aire para fabricar azúcar, la alimentación lo pasa de un vivo a otro, y la respiración celular, la descomposición y la combustión lo devuelven al aire. Los océanos lo disuelven y lo usan para algas, conchas y roca caliza, mientras los combustibles fósiles lo encierran por millones de años.
El ser humano acelera el ciclo al quemar mucho carbón, petróleo y gas para autos y fábricas, y al talar bosques que guardaban carbono. Esto libera carbono antiguo muy rápido, aumenta el CO2 en poco tiempo y refuerza el efecto invernadero, que calienta la Tierra porque retiene el calor del sol.