Inmunidad Activa
La inmunidad activa es la protección que fabrica tu propio cuerpo después de conocer a un microbio, ya sea por pasar la enfermedad o por recibir una vacuna. No te la dan hecha, tú la produces. Por eso es lenta al inicio, pero deja un recuerdo que dura años.
Todo empieza cuando entra un antígeno y los linfocitos lo reconocen como extraño. El linfocito T ayudador da la alarma y el linfocito B fabrica anticuerpos en forma de Y para neutralizarlo. La primera vez esta respuesta primaria tarda de 7 a 14 días, por eso sí puedes enfermarte. Después quedan células de memoria B y T que viven años esperando al mismo invasor.
Si el mismo microbio vuelve, ocurre la respuesta secundaria: rápida y fuerte, en 1 a 3 días, y casi no te das cuenta. Hay dos formas de lograrla: la natural, pasando la enfermedad real como la varicela, y la artificial, con una vacuna como las de sarampión, tétanos o hepatitis B, que a veces necesita refuerzo. La vacuna es como un partido de entrenamiento contra un rival de mentira para aprender sin lesionarte de verdad.