Mapa Mental de las Emociones
Las emociones son reacciones breves, intensas y automáticas de tu cuerpo y tu mente ante algo importante. Funcionan como la alarma de tu celular: detectan algo, como un mensaje lindo o un peligro, encienden tu cuerpo y te empujan a actuar. Siempre tienen un motivo concreto y duran solo segundos o minutos.
Se reconocen por tres rasgos: son rápidas porque aparecen sin pensarlas mucho, son intensas porque se sienten fuerte en el cuerpo y tienen un motivo porque siempre son por algo que te importa. No deben confundirse con el estado de ánimo, que es un fondo emocional suave y largo, como estar decaído todo el día sin saber por qué.
Toda emoción E une tres partes al mismo tiempo: evaluación del estímulo más activación del cuerpo más expresión y acción. El componente fisiológico es la activación interna sin control, como corazón rápido y manos sudadas. El componente subjetivo-cognitivo es tu experiencia privada, lo que sientes y cómo lo interpretas, como pensar esto es peligroso. El componente conductual-expresivo es lo que se ve desde fuera: tu cara, tu voz y lo que haces, como gritar o salir corriendo.
Hay emociones básicas que nacen contigo, son universales y tienen cara típica desde bebé: alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa y asco. Después aparecen las secundarias, que aprendes con la cultura y la experiencia y necesitan pensar en reglas y en otros: vergüenza, culpa, orgullo, celos y ansiedad. Primero sientes lo básico y luego tu mente lo mezcla con recuerdos y reglas, por eso la ira puede volverse culpa o vergüenza.
Sirven para tres cosas: adaptarte para sobrevivir, comunicar a otros sin palabras y motivarte a actuar. El miedo te hace huir, la cara triste pide ayuda y la alegría te hace repetir lo bueno. Por ejemplo, Camila antes de exponer siente miedo: evalúa amenaza social, se activa con sudor, piensa en fracaso y habla rápido y tembloroso; respirar lento y cambiar el pensamiento la ayuda a regularse.