Intención Comunicativa: El Para Qué del Texto
Todo texto quiere provocar algo en ti. La intención comunicativa es ese objetivo, el para qué escribe el autor. No es de qué habla, sino qué quiere que pienses, sientas o hagas después de leer.
Para no confundirte debes separar tres cosas: el tema, que es de qué habla el texto en una frase corta como la contaminación por plásticos; el contenido, que es qué dice sobre ese tema con datos e ideas como que cada año millones de toneladas llegan al mar; y la intención, que es para qué lo dice, por ejemplo convencerte de usar menos plástico. La pregunta clave del examen no es qué dice, sino para qué lo dice.
En el nivel preuniversitario casi todas las preguntas se reducen a cinco intenciones: informar para que sepas un hecho, explicar para que entiendas un cómo o un porqué, persuadir para que cambies de opinión o hagas algo, instruir u ordenar para que sigas pasos o reglas, y entretener o expresar para que disfrutes, imagines o sientas. Un texto puede informar y a la vez persuadir, por eso debes quedarte con la intención principal, la más fuerte.
Para descubrirla usa siempre el método en cuatro pasos: primero resume el tema, luego observa la acción dominante del autor, después pregúntate qué efecto espera en ti y finalmente descarta por el verbo de la opción. Mira sobre todo el final del texto, porque ahí casi siempre se revela la intención verdadera, como cuando tras dar datos sobre el plástico te dice lleva tu propia botella.