Valoración crítica del contenido del texto
Valorar críticamente el contenido es decidir con razones si las ideas de un texto son sólidas y creíbles. No es decir me gusta o no me gusta, ni repetir lo que dice el texto. Es actuar como detective de ideas: revisar las pruebas y decidir si convencen.
Antes de juzgar debes ubicar las tres piezas básicas: la tesis, que es lo que el autor quiere que creas; los argumentos, que son los porqués que da para apoyarla; y la evidencia, que son las pruebas como datos, estudios, ejemplos o testimonios. Si la evidencia falta o es débil, el juicio será negativo aunque la tesis suene bonita.
Para juzgar aplicas cinco criterios: veracidad, si los datos son reales y comprobables; pertinencia, si la prueba tiene que ver con la tesis; suficiencia, si hay bastantes pruebas; coherencia lógica, si las ideas no se contradicen; y objetividad, si es imparcial. Además debes detectar dos trampas comunes: el sesgo, que es ver solo lo que conviene, y la falacia, que es un truco de razonamiento que parece válido pero no lo es.
El método ordenado en cinco pasos es: identificar la tesis, listar argumentos y evidencias, evaluar cada evidencia con la tabla, buscar contradicciones, sesgos y falacias, y dar tu veredicto final con la fórmula estoy de acuerdo o en desacuerdo porque... Por ejemplo, prohibir celulares en todos los colegios con solo un estudio de 30 alumnos falla en suficiencia y usa autoridad vaga, por lo que no prueba bien su tesis.