Tejido conectivo: soporte que une todo
El tejido conectivo es el sistema de unión y soporte del cuerpo. Mantiene cada parte en su lugar y conecta órganos, huesos y músculos. Lo encuentras en todas partes: tendones, grasa, cartílago, hueso y sangre.
Para entenderlo, imagina una gelatina con trozos de fruta y con hilos dentro. La gelatina es la matriz extracelular, el material que está fuera y alrededor de las células. Los trozos de fruta son las células, que viven dentro de esa gelatina. Los hilos son las fibras, que dan fuerza y elasticidad. Se resume en: tejido = células + fibras + matriz.
Siempre tiene 3 partes. Las células cambian según el tipo: fibroblasto que fabrica fibras, macrófago que defiende comiendo microbios, adipocito que guarda grasa, condrocito de cartílago, osteocito de hueso y células sanguíneas. Las fibras son de colágeno para resistir como cuerdas, elásticas de elastina para estirarse en piel, pulmones y vasos, y reticulares que forman una red fina en hígado y ganglios. La sustancia fundamental es la parte gelatinosa o líquida hecha de agua, sales y azúcares con proteínas, y puede ser blanda, flexible, dura con calcio o líquida.
Existen 6 tipos principales que se distinguen por su matriz y sus células: laxo bajo la piel que rellena y une, denso con mucho colágeno en tendones y ligamentos, adiposo lleno de grasa para energía y protección, cartilaginoso flexible en nariz, oreja y articulaciones, óseo duro con calcio para sostener y proteger, y sanguíneo con plasma líquido para transportar oxígeno, nutrientes y defensas. En conjunto, une, sostiene, protege, reserva energía, transporta y defiende.