Participación ciudadana: opinar, decidir y vigilar
La participación ciudadana es el conjunto de acciones con las que las personas intervienen en los asuntos públicos, es decir, en los temas que afectan a todos como la seguridad, la educación, el agua o las pistas del barrio. Sirve para informarse, opinar, proponer, decidir y vigilar lo que hacen las autoridades. Votar es solo una parte: también se participa firmando una propuesta, asistiendo a una audiencia o fiscalizando una obra. Debe ejercerse de forma libre, informada, pacífica y responsable.
Es importante porque da legitimidad a las decisiones, ya que la población las reconoce como válidas cuando fue escuchada. Además controla el poder y reduce la corrupción, mejora las soluciones porque quien vive el problema lo conoce mejor, y forma ciudadanía al enseñar a dialogar, negociar y respetar a quien piensa distinto. Se puede entender con la analogía del edificio: los vecinos eligen al administrador, opinan en la junta, revisan las cuentas y pueden reemplazarlo si lo hace muy mal.
La participación tiene distintos niveles de influencia, como una escalera: información, consulta, deliberación o concertación, decisión y control o vigilancia. A medida que se sube, el poder real sobre la decisión es mayor. También se clasifica según el ámbito en política y social o comunitaria, según quién participa en individual y colectiva, y según el canal en institucional, previsto por la ley, y no institucional, como marchas o redes sociales, legítimo solo si es pacífico.
Se ejerce mediante mecanismos como el voto, el referéndum sobre normas, el plebiscito sobre decisiones políticas, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria para autoridades elegidas, la remoción para designadas, la rendición de cuentas, el presupuesto participativo, el cabildo abierto y la vigilancia ciudadana. Muchos exigen firmas calculadas como porcentaje exigido por número de electores del padrón. Para ser válida debe ser informada, pacífica, inclusiva y constante, superando la apatía, la desinformación y la desconfianza, e incluyendo siempre el seguimiento de lo decidido.