Cultura árabe: el puente que guardó y creó el saber
La cultura árabe nació en Arabia en el siglo VII con el islam. Es la forma de vida, lengua, religión, ciencia y arte de los pueblos que hablaban árabe. Arabia era un desierto de tribus rivales y beduinos, pastores nómadas, con ciudades mercado como La Meca. El islam, religión de un solo Dios llamado Alá predicada por Mahoma desde 610, les dio una lengua común, el árabe del Corán, y unas reglas comunes que los unieron.
La Hégira, salida de Mahoma de La Meca a Medina en 622, marca el año 1 del calendario musulmán. Tras Mahoma, el califa, su sucesor, dirigió el califato, su gobierno y territorio. En unos 100 años el califato se expandió desde España hasta la India. En cada lugar aprendió algo: medicina griega, números de la India y papel de China.
Con los abasíes en Bagdad llegó la Edad de Oro. Se creó la Casa de la Sabiduría, gran biblioteca y centro pagado para traducir libros al árabe. Allí no solo se copió a griegos, persas e indios: se tradujo, corrigió y creó saber nuevo. En España, Al-Ándalus, territorio musulmán, hizo de Córdoba y Toledo focos de cultura.
Sus aportes fueron decisivos: trajeron los números 0 a 9 y crearon el álgebra, mejoraron astronomía, calendario, navegación y óptica, crearon hospitales y el Canon de Avicena usado 500 años, y con Averroes de Córdoba devolvieron a Aristóteles a Europa. Su arte se reconoce por la mezquita, templo para orar, con cúpula, arco de herradura y arabesco, adorno geométrico sin figuras humanas. Gracias a Al-Ándalus y Toledo, donde se traducía del árabe al latín, ese saber mejorado llegó a Europa y ayudó al Renacimiento.