Hechos y opiniones: separar datos de valoraciones
Leer bien es separar al árbitro del hincha. El árbitro da el dato que se puede revisar en el marcador, como que el partido terminó 2 a 1. El hincha da su emoción, como que fue el mejor partido del año, y otro hincha puede pensar lo contrario sin mentir.
Un hecho es una afirmación verificable y objetiva. Se puede comprobar con pruebas como documentos, mediciones, registros o la observación directa, y no cambia según el gusto de quien lo dice. Sus pistas son números, fechas, lugares, nombres precisos y verbos como medir, registrar, ocurrir, demostrar o confirmar, a menudo con apoyo en fuentes.
Una opinión es un juicio de valor subjetivo. Expresa lo que alguien piensa o siente, si algo es bueno, malo, bello, injusto o aburrido, y depende de sus gustos, creencias o intereses. No se comprueba, se discute. Sus pistas son adjetivos que valoran como mejor, peor, hermoso o terrible, verbos como creer, pensar, sentir, preferir o debería, y marcas como en mi opinión o lamentablemente.
Para no fallar usa el método en 3 pasos: haz la pregunta de oro, subraya las marcas y quita el adorno. Pregúntate si se puede comprobar aunque a nadie le guste, busca datos duros o valoraciones, y quita las palabras que valoran para ver si queda un dato medible, como pasar de terrible calor de 38 grados a 38 grados. Y cuidado con las trampas: una sola frase puede mezclar hecho y opinión, una opinión puede disfrazarse con es evidente, y una predicción futura mezcla dato con valoración.