Falacias Argumentativas: Detector de Trampas
Una falacia es una trampa escondida en un argumento. Parece que convence, pero en realidad no demuestra nada porque rompe el puente entre las premisas y la conclusión. Si aprendes a verlas, ningún texto podrá engañarte solo con palabras bonitas.
Todo argumento es un conjunto de razones que intentan probar una idea. Cada razón se llama premisa y es como cada pata de una mesa, mientras la idea final se llama conclusión y es como la tabla de la mesa. Un buen argumento es como un puente fuerte donde las premisas sostienen de verdad la conclusión. La validez significa que la conclusión sí se sigue bien de las premisas, sin trampas.
Hay dos grupos de falacias. La falacia formal falla en la forma, como una cuenta mal hecha con la estructura P → Q. La trampa típica es tener P → Q y tener Q para concluir P, como decir si llueve el piso se moja, el piso está mojado, por lo tanto llovió, cuando pudo mojarse porque lo baldearon. La falacia informal falla en el contenido porque las palabras se desvían del tema, apelan a emociones o exageran, y es la que más preguntan en comprensión lectora.
Las 8 falacias que más aparecen son ataque a la persona, apelación a la mayoría, apelación a autoridad falsa, hombre de paja, falsa dicotomía, generalización apresurada, causa falsa y pendiente resbaladiza. Otras dos muy citadas son la apelación a la lástima, que usa pena en vez de pruebas, y la apelación a la ignorancia, que dice que algo es verdad porque nadie probó lo contrario.
Para detectarlas subraya la conclusión, separa las premisas, prueba el puente preguntando si las razones hablan de verdad del tema y ponle el nombre exacto a la trampa. Truco rápido: si la razón habla de la persona, la moda, el famoso o el miedo, y no del tema central, casi seguro es falacia.