Temperamento: Tu Motor de Nacimiento
El temperamento es la base biológica e innata de la personalidad, es decir, tu modo natural y automático de responder ante lo que pasa. Se nota en tres cosas: qué tan rápido te emocionas, con qué intensidad lo haces y cuánto te dura la emoción. Naces con él, depende de tu sistema nervioso, viene en parte en tus genes y cambia muy poco durante tu vida.
Para entenderlo usa la analogía del auto nuevo de fábrica: el temperamento es el motor que ya trae, algunos aceleran rapidísimo y hacen mucho ruido, otros van lento y estable. Tú no elegiste ese motor. Después, con la práctica al manejar, aprendes a controlarlo; esa parte aprendida es el carácter, formado por hábitos y valores de tu familia y tu vida. Por eso la psicología resume la personalidad completa como P = T + C, donde P es personalidad, T es temperamento de nacimiento y C es carácter aprendido.
Hipócrates y luego Galeno propusieron 4 tipos clásicos que aún se usan en el colegio para entenderte mejor: sanguíneo, colérico, flemático y melancólico. Cada persona es una mezcla, pero suele dominar un tipo. Todos tienen puntos fuertes y cuidados, ninguno es bueno ni malo. Para identificar el dominante se miran la velocidad, la intensidad y la duración de la reacción, como en el caso de Camila, rápida, fuerte y corta, y Luis, lento, sensible y duradero.