Eficacia y validez de los argumentos
Un argumento es un conjunto de ideas que usas para defender una conclusión. La premisa es la razón o prueba de partida, el punto de apoyo, como decir que todos los mamíferos respiran con pulmones. La conclusión es la idea que quieres probar, el punto de llegada, como decir que la ballena respira con pulmones. Si afirmas que P1 y P2 llevan a C, usas la forma P1 + P2 => C. Si el armado parece bueno pero esconde una trampa lógica, se trata de una falacia.
La validez es la solidez interna del argumento. No depende de si te gusta la idea, sino de si está bien construido. Tiene dos requisitos que deben cumplirse juntos. Primero, conexión lógica correcta: si las premisas fueran ciertas, la conclusión tendría que ser cierta sí o sí, sin saltos. Segundo, premisas verdaderas y aceptables: deben ser ciertas, comprobadas o aceptadas, no rumores ni datos inventados. Por ejemplo, todos los humanos necesitan agua y Ana es humana llevan a que Ana necesita agua. Si cambias la premisa por todos los humanos tienen alas, el argumento se vuelve inválido.
La eficacia es la capacidad del argumento para lograr su fin en un lector real, en ese contexto. Es como un puente: tus razones son los pilares, tu propuesta es el otro lado del río y el lector debe cruzar desde lo que ya cree hasta tu idea. Si los pilares están rotos, el puente se cae y falta validez. Si el puente es firme pero está en un lugar que a nadie le sirve, nadie lo cruza y falta eficacia. Para ser eficaz necesita cuatro pilares: pertinencia, que la razón tenga que ver con el tema; suficiencia, que las pruebas basten; credibilidad, que la fuente sea confiable; y adaptación al contexto, que considere a quién le hablas y sus objeciones.
Validez y eficacia no son lo mismo. La validez mira hacia adentro con lógica y premisas verdaderas, la eficacia mira hacia afuera con pertinencia, suficiencia, credibilidad y contexto. Hay cuatro casos: válido y eficaz, que es el ideal; válido pero ineficaz, correcto pero irrelevante o mal explicado; inválido pero aparentemente eficaz, que convence por emoción o engaño; e inválido e ineficaz, que está mal armado y no convence. Para evaluar, primero identifica la conclusión y sus premisas, luego revisa la conexión lógica, después si las premisas son verdaderas y al final la eficacia para ese lector. Así, un estudio universitario con 500 aulas que muestra más atención sin celular es válido y eficaz para prohibirlo en clase, mientras que decir que el primo cree que da mala suerte es inválido e ineficaz.