Romanticismo peruano: sentir, amar y ser patriota
El Romanticismo peruano se desarrolló entre 1840 y 1880, después de la Independencia. Su idea central es simple: manda el yo siento, no el yo pienso. Los escritores pusieron los sentimientos por encima de las reglas, con amores tristes, muerte, naturaleza peruana y un pasado idealizado.
Nació porque el Perú nuevo se preguntaba qué es ser peruano. Jóvenes de la bohemia literaria se reunían en cafés y redacciones en Lima, en torno a El Comercio y la Revista de Lima, para crear una literatura propia y no copia de España. A diferencia de Europa, donde fue rebelde y peleón, en el Perú fue más tierno, sentimental y nostálgico. Convivió con el costumbrismo, que describía con humor las costumbres limeñas.
Se reconoce por cinco huellas: subjetivismo, amor ideal unido a la muerte, nacionalismo literario, pasado inca y colonial idealizado, y libertad en la forma. Su estilo usa lenguaje musical y sencillo, muchas exclamaciones, naturaleza que refleja el ánimo y héroes nobles con finales trágicos. Su forma favorita fue la poesía triste, el drama pasional y la tradición, relato corto que mezcla historia real más invento más humor criollo.
Sus autores clave son Carlos Augusto Salaverry, el poeta del amor triste con Acuérdate de mí; Ricardo Palma, el narrador de Lima con Tradiciones Peruanas; Manuel Nicolás Corpancho con dramas patriotas como El poeta cruzado; Luis Benjamín Cisneros con novelas de amor imposible como Julia; y José Arnaldo Márquez y Clemente Althaus con poesía dulce y patriótica. Si ves yo más amor triste o muerte más Perú o pasado más lenguaje emotivo, es Romanticismo peruano.