Tipos de argumentos
Un argumento es la razón que das para que te crean una idea. Argumentar es defender una tesis con razones, como cuando explicas por qué deben dejarte ir a un concierto: tus notas están bien, irá tu hermano mayor, volverás temprano. En todo texto hay dos piezas: la tesis, que es lo que el autor quiere que creas, y el argumento, que es el porqué deberías creerle.
La lógica de fondo siempre es la misma: de unas premisas, que son los datos o ideas de partida, se llega a una conclusión, que suele ser la tesis. Esa dirección puede ir de lo general a lo particular, lo que se llama deducción, o de casos particulares a una idea general, lo que se llama inducción. No son tipos aparte, son la forma de ordenar tus razones.
Para el examen debes dominar cinco tipos. El de autoridad se apoya en un experto o institución confiable. El de hechos y datos se apoya en cifras, fechas o hechos comprobables. El de ejemplo apoya una idea general con un caso concreto y real. El de analogía compara dos situaciones parecidas para explicar lo nuevo con lo conocido. El de causa-efecto muestra que una cosa produce otra y explica el mecanismo.
Cada tipo tiene pistas de lenguaje que te ayudan a reconocerlo rápido y un ojo crítico para evaluarlo. Un texto fuerte combina varios tipos, como experto más dato más mecanismo, mientras un texto débil usa ejemplos aislados o autoridades falsas. En comprensión lectora no basta identificar, debes juzgar si convence.