Primer gobierno de Alan García Pérez (1985-1990): del auge a la hiperinflación
Alan García Pérez, del APRA, gobernó el Perú entre 1985 y 1990 con solo 36 años y una promesa simple: crecer sin obedecer al FMI. Recibió un país con deuda externa alta, inflación y terrorismo heredados del gobierno de Fernando Belaúnde, y ganó en primera vuelta en 1985 con esperanza de trabajo, orden y democracia.
Su receta fue la heterodoxia: pagar solo el 10% de las exportaciones por la deuda externa, congelar precios con subsidios y subir sueldos, y reactivar la economía imprimiendo intis sin respaldo. Al inicio pareció un milagro, con crecimiento de casi 9% en 1985-1986, más consumo y fábricas trabajando. Pero era como gastar la mesada sin pagar deudas: pronto se acabaron las reservas en dólares y creció el déficit fiscal.
En 1987 el modelo se agotó y llegó el quiebre político: García anunció en julio la estatización de bancos, financieras y seguros. Los empresarios protestaron con Mario Vargas Llosa, nació el FREDEMO y hubo paro nacional. La confianza se rompió, la inversión se frenó y muchos sacaron su dinero del país.
Entre 1988 y 1990 el Perú cayó en hiperinflación de 1722%, 2775% y 7649%, con colas por pan y kerosene, inti sin valor y dólar MUC. A la vez creció el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA, el Estado respondió con la matanza de los penales en 1986 y Cayara en 1988, y estallaron casos de corrupción. En 1990, con apagones y miedo, el APRA perdió y ganó Alberto Fujimori.