Mapa Mental del Texto Discontinuo
El texto discontinuo no se lee de corrido como un cuento. Se salta, se busca y se compara. Presenta información fragmentada y visual en tablas, gráficos, mapas e infografías, y aprender a leerlo es aprender dónde mirar primero.
A diferencia del texto continuo, formado por párrafos seguidos que se leen de inicio a fin como una novela, el discontinuo no tiene un orden lineal obligado. Combina códigos: mezcla palabras con números, símbolos, colores, dibujos o mapas, con el objetivo de mostrar datos rápido para comparar, clasificar o ubicar información de un vistazo. Es como el tablero de salidas del aeropuerto: no lees todo, buscas tu vuelo, tu hora y tu puerta.
Los tipos que más salen en exámenes son seis: tablas de filas y columnas, gráficos estadísticos de barras, torta o líneas, infografías, mapas y planos, líneas de tiempo, y formularios, etiquetas y avisos como boletas, recibos o etiquetas nutricionales. Para entenderlos debes dominar dos palabras clave: leyenda, la cajita que explica cada color o símbolo, y variable, lo que se mide o compara, con su unidad como años, kg o número de estudiantes.
Para leerlo sin perderte aplica cuatro pasos: mira el marco con título y fuente, entiende el código con ejes y leyenda, ubica solo lo que te piden sin memorizar todo, y relaciona e infiere comparando datos. Por ejemplo, si 40 de 200 estudiantes leen en el recreo, el cálculo es 40/200 x 100 = 20%, por lo que leer no es la actividad principal. El error típico es confundir el dato mayor (80) con el total (200) y calcular mal el porcentaje.