Dualidad Onda-Corpúsculo: Las Dos Caras de la Luz y el Electrón
La dualidad onda-corpúsculo dice que todo lo muy, muy pequeño a veces actúa como onda y a veces como partícula. La luz y el electrón no son solo una cosa, son las dos. Cuál cara ves depende del experimento que hagas, como tú que eres estudiante en el colegio e hijo en casa sin dejar de ser tú.
La primera pista la dio la luz. Como onda hace interferencia, cuando dos ondas se suman o se cancelan, y difracción, cuando se abre al pasar por una rendija estrecha. Como partícula, en el efecto fotoeléctrico golpea un metal y arranca electrones de uno en uno, como bolitas chocando. Einstein explicó esto con paquetes de energía llamados fotones, con energía E = h · ν, donde ν es la frecuencia.
En 1924 Louis de Broglie se atrevió a más: si la luz que creíamos onda puede ser partícula, el electrón que creíamos partícula puede ser onda. Propuso que toda materia en movimiento lleva una longitud de onda asociada, llamada longitud de onda de De Broglie: λ = h / p = h / (m · v). Aquí λ es la distancia entre dos crestas, p = m · v es el momento o cantidad de movimiento, y h = 6.626 x 10^-34 J·s es la constante de Planck que conecta ambos mundos.
La prueba llegó en 1927 con Davisson y Germer, que lanzaron electrones contra un cristal y vieron difracción de electrones con franjas claras y oscuras, igual que la luz. Si lanzas canicas a dos rendijas obtienes dos montones; si lanzas ondas de agua obtienes muchas franjas; si lanzas electrones uno por uno cada uno llega como punto, pero con muchos impactos aparece el dibujo de onda.
Esto es clave en Química: el electrón en el átomo ya no se imagina como bolita girando, sino como onda estacionaria alrededor del núcleo, donde solo caben las ondas que encajan justo como en una cuerda de guitarra. Un electrón típico del hidrógeno a v = 2.2 x 10^6 m/s tiene λ = 0.33 nm, casi el tamaño del átomo de 0.1 a 0.3 nm, por eso debe tratarse como onda. En cambio una pelota de tenis de 0.058 kg a 20 m/s tiene λ de unos 10^-34 m y por eso no se difracta. Por ello no preguntamos dónde está el electrón como canica, sino dónde es más probable encontrarlo.