Concentración y dilución de soluciones
La idea central es muy simple: una solución puede estar fuerte o suave. Calcular su concentración es medir qué tan fuerte está, comparando cuánto soluto hay frente a la cantidad total de solución. Diluir es hacerla más suave agregando más solvente, sin quitar lo que ya estaba disuelto.
Pensemos en la limonada casera: el soluto es el azúcar que se disuelve y desaparece, el solvente es el agua que disuelve, y la solución es la limonada final y uniforme. Si hay mucha azúcar en poca agua, la concentración es alta y el sabor es fuerte. Si agregas más agua, suavizas el sabor pero la cantidad de azúcar no cambia, solo aumenta el volumen total.
La concentración se expresa de lo fácil a lo exacto. El porcentaje significa partes de soluto en cien partes de solución: % m/m para sólido en líquido como sal en agua, % m/v muy usado en laboratorio, y % v/v para líquido en líquido como alcohol en agua. La molaridad es más exacta porque cuenta partículas: son los moles de soluto en cada litro de solución y se usa cuando necesitas contar moléculas para reaccionar.
Al diluir solo agregas solvente, por eso los moles de soluto no cambian y se cumple que moles iniciales igual a moles finales. De ahí sale la fórmula estrella C1 V1 = C2 V2, donde C1 es la concentración fuerte, V1 el volumen pequeño que tomas, C2 la concentración suave que quieres y V2 el volumen grande final. En la práctica siempre completas con agua hasta llegar a V2, no sumas V2 de agua.