Mapa Mental del Agua
El agua es la biomolécula inorgánica más abundante de tu cuerpo, entre el 60% y el 70% de tu masa. Es H2O: un átomo de oxígeno en el centro y dos hidrógenos a los lados, como la cabeza de Mickey Mouse. Su geometría no es recta sino angular, con un ángulo de 104.5° entre los hidrógenos.
El oxígeno es electronegativo, es decir, atrae con más fuerza los electrones que comparte. Por eso queda con carga parcial negativa (Oδ-) mientras cada hidrógeno queda con carga parcial positiva (Hδ+). Esto hace al agua polar: tiene dos polos eléctricos como un imán débil. Entre moléculas vecinas se forman puentes de hidrógeno, atracciones débiles entre el polo positivo de una y el negativo de otra. Uno solo se rompe fácil, pero millones juntos explican casi todo lo que hace el agua.
De esos puentes nacen sus propiedades vitales. Su gran poder disolvente le permite rodear iones y moléculas polares y separarlos por hidratación. Su cohesión (agua con agua) y adhesión (agua con otra superficie) permiten la capilaridad y la tensión superficial. Su alto calor específico mantiene tu temperatura en 37°C y su alto calor de vaporización hace que sudar te enfríe. Además, a 0°C los puentes forman una red abierta menos densa, por eso el hielo flota y aísla los lagos en invierno. El agua también se ioniza un poco en 2H2O ↔ H3O+ + OH-, con igual cantidad de iones ácidos y básicos, por eso su pH es 7 neutro.
Por eso la sal se disuelve en agua pero el aceite no: la regla es semejante disuelve a semejante. El agua polar atrae y rodea los iones de la sal hasta separarlos, pero no puede unirse al aceite no polar y prefiere seguir unida a sí misma. Así el agua se convierte en transportadora de nutrientes y desechos, termostato y refrigerante natural que sostiene la circulación y protege los ecosistemas.