Mapa: Afirmaciones compatibles e incompatibles
La idea central es simple: el texto manda. Si la afirmación cabe dentro de lo que dice el texto, es compatible. Si choca con el texto, es incompatible. Se resume en la fórmula T ⇒ A: el texto permite afirmar A. No importa si la afirmación es verdad en la vida real, solo importa si el texto la apoya o la niega.
Una afirmación compatible es la que el texto permite. Puede ser una paráfrasis, decir lo mismo con otras palabras como cambiar agotado por cansado, o una inferencia válida, una conclusión lógica que sale directo del texto sin inventar datos. Una afirmación incompatible es la que el texto no permite porque lo contradice, lo exagera o le cambia un dato clave. Aquí son vitales los cuantificadores, palabras de cantidad o frecuencia como algunos, todos, nunca y siempre.
Para decidir se sigue siempre el mismo método en cuatro pasos. Primero, subraya la idea clave de la afirmación: quién hace qué, cuánto, dónde y cuándo. Segundo, ubica esa idea en el texto buscando la misma palabra o un sinónimo sin releer todo. Tercero, compara con lupa si dice lo mismo, si cambió una cantidad o si cambió un sí por un no. Cuarto, clasifica sin dudar: si es lo mismo o deducción segura es compatible, si niega o inventa es incompatible.
Hay cuatro trampas típicas que debes oler: el cambio total que dice lo contrario, la exageración que cambia algunos por todos, el dato cambiado que altera número, fecha o lugar, y el invento externo que agrega información verdadera pero ausente en el texto. El ejemplo del ajolote lo muestra claro: decir que regenera órganos vitales es compatible porque parafrasea que regenera corazón y cerebro, pero decir que ya se extinguió es incompatible porque el texto solo dice que está en peligro crítico.