Clasificación de los Seres Vivos
La clasificación de los seres vivos ordena a todos los organismos en grupos cada vez más pequeños, como canciones en carpetas por género, artista y álbum o como libros en una biblioteca por sala, estante, fila y libro. Así cada especie tiene un lugar único y un nombre que todo el mundo entiende.
Clasificar no es adivinar. La taxonomía es la ciencia que ordena y nombra a los organismos, como poner etiquetas. La sistemática además estudia por qué van juntos por su parentesco evolutivo, como armar el árbol familiar. Cada grupo formado es un taxón, por ejemplo mamíferos o felinos, y el nivel de ese grupo es la categoría taxonómica, como clase o familia. La unidad básica es la especie: organismos muy parecidos que pueden reproducirse entre sí y tener hijos fértiles. La filogenia, la historia de quién desciende de quién, es hoy la base para clasificar.
La jerarquía tiene 8 niveles encajados de lo general a lo específico: Dominio, Reino, Filo, Clase, Orden, Familia, Género y Especie. Para recordarlos usa: Don Ramón Fue Con Orden Familiar Genial y Especial. El dominio separa por tipo de célula, el reino por ser animal o planta, el filo por el plan del cuerpo, en plantas se llama división, y al bajar hay menos organismos pero se parecen más. Ejemplo en el humano: Eukarya, Animalia, Chordata, Mammalia, Primates, Hominidae, Homo, Homo sapiens.
El nombre científico usa nomenclatura binomial: dos palabras en latín creadas por Linneo. La primera es el género con mayúscula y la segunda es la especie en minúscula, siempre en cursiva o subrayado, como Homo sapiens o Felis catus. Así hay un solo nombre mundial aunque cambien los nombres comunes. Para decidir quién va con quién se combinan morfología, anatomía y fisiología, genética del ADN que es la prueba más fuerte, y evolución por antepasado común. El gato doméstico lo muestra: Felis catus, género Felis, familia Felidae, orden Carnivora, clase Mammalia, filo Chordata, reino Animalia y dominio Eukarya.