Edipo Rey: Huir Hacia el Destino
Edipo Rey de Sófocles, escrita hace unos 2500 años para un festival religioso en Grecia, cuenta que huir del destino puede llevarte directo hacia él. Es una tragedia griega: una obra seria que termina mal y busca provocar miedo y compasión para aprender. Usa el mito de la familia real de Tebas y la fuerza del oráculo de Delfos y del destino decidido por los dioses.
La historia empieza con Layo, rey de Tebas, que abandona a su hijo bebé con los pies atados para evitar el oráculo que anuncia que lo matará y se casará con su madre Yocasta. El bebé, llamado Edipo por sus pies hinchados, se salva y crece en Corinto creyendo que Pólibo y Mérope son sus padres. Al recibir el mismo oráculo, huye de Corinto para no dañarlos, pero en una encrucijada mata sin saberlo a Layo y luego, al resolver el enigma de la Esfinge, se vuelve rey de Tebas y se casa sin saberlo con Yocasta.
Años después, una peste castiga Tebas y Edipo promete encontrar al asesino de Layo. La investigación avanza con Tiresias, el adivino ciego que ve la verdad, Creonte, el poder sereno, y el coro de ancianos que es la voz del pueblo. Paso a paso todas las pistas apuntan a Edipo mismo, en una gran ironía trágica. El mensajero de Corinto y el pastor confirman la verdad y llega la anagnórisis y la peripecia: pasa de salvador a culpable.
Yocasta se quita la vida para escapar y Edipo se saca los ojos como autocastigo justo y simbólico: sus ojos vieron el mundo pero no la verdad. No huye con la muerte, vive ciego para pagar y asumir su culpa. El contraste entre ceguera y visión deja la lección final y produce catarsis, la limpieza emocional del público.