Fitohormonas en plantas
Las plantas no tienen cerebro ni nervios, pero sí toman decisiones. Usan mensajeros químicos llamados fitohormonas para ordenar: crece, florece, madura o espera. Con una cantidad mínima logran un efecto gigante en todo el cuerpo.
Una fitohormona es una sustancia fabricada por la planta, en dosis muy pequeñas, que regula su crecimiento y desarrollo. Para entenderla hay que recordar cuatro ideas: dónde se fabrica, cómo viaja por savia o entre células, cuál es su órgano blanco y qué receptor la reconoce como llave en cerradura. Solo cuando encaja en su receptor se prende o se apaga un grupo de genes.
El proceso siempre sigue el mismo orden: la planta detecta una señal como luz, gravedad, frío, herida o falta de agua, cambia la cantidad de hormona, la transporta hasta su destino y produce la respuesta. La respuesta final es un equilibrio que se resume como Respuesta = Promotores - Inhibidores. Auxinas, giberelinas y citoquininas suelen promover, el ácido abscísico frena y el etileno madura y desprende.
El ejemplo clásico es el fototropismo: una plantita junto a la ventana se dobla hacia la luz porque la auxina se acumula en el lado oscuro, ese lado crece más y empuja el tallo. La misma hormona puede tener efectos opuestos según la dosis, el órgano y la señal del ambiente.