Parques Nacionales: Naturaleza Intangible Protegida
Un Parque Nacional es un pedazo grande de naturaleza terrestre o marina que el Estado protege por ley bajo protección intangible, es decir, sin extraer recursos. Tiene biodiversidad excepcional, que es la variedad de seres vivos, y ecosistemas casi intactos, que son los seres vivos más el lugar donde viven como un bosque o un lago. Pertenece a la Categoría II de la UICN, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Es como la bóveda de un banco: guarda lo más valioso y solo se abre con reglas estrictas para cuidarla y mostrarla.
Sus características clave son su gran tamaño de miles o millones de hectáreas, donde una hectárea es un terreno de 100 m por 100 m, su condición de patrimonio del Estado que no se puede vender y su estado casi intacto como antes de la intervención humana. Solo permite el uso indirecto, que es usar sin extraer ni dañar, como mirar, fotografiar, investigar y caminar por senderos. Cuentan con guardaparques y un Plan Maestro, que es el documento con las reglas de manejo por 5 años.
Sirven para conservar especies en peligro y paisajes únicos, para investigar sin alterar el lugar, para educar sobre cómo funciona la naturaleza y para el turismo regulado con visitas controladas que generan dinero para conservar. Para medir el esfuerzo de conservación se usa P = (Ap / At) x 100, donde Ap es el área protegida y At el área total.
Solo se permite investigación científica con permiso, turismo regulado en zonas marcadas y educación ambiental, mientras están prohibidas la tala, la caza, la pesca extractiva, la minería, el petróleo y la construcción de ciudades. Por dentro se ordenan por zonificación, que es la división en zonas con reglas distintas como los cuartos de una casa: Protección Estricta, Silvestre, Uso Turístico y Recuperación. Ejemplos clásicos son el Manu en la selva, con 1716295 ha que equivalen a 17162,95 km2 y ocuparían cerca del 20,1% de Madre de Dios, y el Huascarán en los Andes.