Número de oxidación: la cuenta de electrones
El número de oxidación es la carga que un átomo parece tener cuando repartimos los electrones entre los átomos unidos. Es como llevar la cuenta de quién pierde y quién gana electrones. Imagina que tú y un amigo comparten pelotas: si te quedas con todas, ganas; si las cedes, pierdes. Con los átomos pasa igual, y gana el reparto el que atrae más fuerte a los electrones, fuerza que se llama electronegatividad.
Si un átomo pierde electrones, su número de oxidación se hace positivo y se dice que se oxida. Si gana electrones, su número se hace negativo y se dice que se reduce. Aquí oxidación no significa óxido ni herrumbre, solo significa perder electrones, y reducción significa ganar electrones. Si el número sube, se oxida; si baja, se reduce.
No hay que adivinar, solo aplicar las reglas de oro en orden. Un elemento solo, sin unirse, vale 0, como Na, Fe u O2. Un ion de un solo átomo vale lo mismo que su carga, como Na+ que vale +1. El flúor siempre vale -1. El oxígeno casi siempre vale -2, como en H2O, pero vale -1 en peróxidos como H2O2 y +2 en OF2. El hidrógeno vale +1 con no metales, como en HCl, y -1 con metales, como en NaH. Los metales del grupo 1 valen +1, los del grupo 2 valen +2 y el aluminio vale +3. La suma final debe cerrar la cuenta: 0 si es un compuesto neutro, o igual a la carga si es un ion de varios átomos.
Para calcular un valor desconocido se sigue un método simple: se escribe la fórmula, se marcan los valores conocidos por las reglas, se llama x al desconocido, se suma todo y se iguala a 0 o a la carga del ion, y se despeja x. Por ejemplo, en H2SO4 los dos H aportan +2 y los cuatro O aportan -8, entonces 2(+1) + x + 4(-2) = 0 y da x = +6 para el azufre. En el ion sulfato, SO4 2-, el cálculo es x + 4(-2) = -2 y también da +6.