Conectores textuales y su función
Los conectores textuales son palabras o grupos cortos de palabras que unen dos partes de un texto y muestran la relación lógica entre ellas. Funcionan con una estructura simple: Idea A, conector, Idea B, donde el conector indica cómo debe interpretarse B respecto a A. Son como las señales de tránsito de la lectura: sin ellos adivinas si seguir, frenar o girar, con ellos el autor te lo dice y el texto gana cohesión.
Su función es triple y ocurre al mismo tiempo. Primero unen, evitando frases cortadas y sueltas, como en Llueve, por eso no salimos. Segundo aclaran la relación lógica, indicando si la segunda idea suma, contrasta, da causa o consecuencia, ejemplifica o concluye. Tercero guían al lector, ahorrándole esfuerzo al avisarle que viene un choque, un ejemplo o un cierre.
Los tipos que más salen en exámenes se aprenden por su lógica, no de memoria. Los de adición suman ideas, los de oposición marcan choque, los de causa dan el motivo y los de consecuencia dan el resultado, por eso porque mira hacia atrás y por eso mira hacia adelante. A ellos se suman los de condición que ponen un requisito, los de finalidad que muestran el objetivo, los de ejemplo que aterrizan la idea, los de orden que organizan en el tiempo, los de aclaración que repiten más fácil y los de conclusión que cierran.
Para elegir el conector correcto primero se separan la Idea A y la Idea B y se detecta su relación, y solo después se busca la palabra de ese tipo. Por ejemplo, en Estudié mucho para el examen, ___ me puse nervioso y me bloqueé, hay contraste porque lo esperado sería aprobar, así que se descarta además y porque y se elige sin embargo. Si cambias el conector cambia el sentido: por eso da consecuencia y es decir da aclaración.