Migraciones externas
La migración externa es el cambio de residencia de un país a otro por un tiempo largo, normalmente más de un año. Si ves al Perú como una casa, la emigración es cuando un hermano se va a vivir fuera y la casa lo expulsa, mientras la inmigración es cuando llega un primo de otro país a vivir contigo y la casa lo recibe. Por eso el mismo movimiento tiene dos nombres: el peruano que se va a España es emigrante para el Perú e inmigrante para España.
Para analizarla sin adivinar se usan dos números clave. El saldo migratorio se calcula con SM = I - E y dice si el país gana o pierde gente: si es negativo pierde más de los que recibe. La tasa neta de migración se calcula con TNM = SM / PT x 1000 e indica cuántas personas se ganan o pierden por cada 1000 habitantes, lo que permite comparar países grandes y chicos. Otros términos clave son remesa, el dinero que el emigrante envía a su familia, y fuga de cerebros, la salida de profesionales muy preparados.
Nadie deja su país por gusto. Siempre hay factores de expulsión que empujan a salir, como falta de empleo bien pagado, pobreza, crisis política, inseguridad y malos servicios de educación y salud, y factores de atracción que jalan al destino, como más trabajo, sueldos altos, estabilidad, becas y mejor calidad de vida. En el caso hacia el Perú se invierte: la crisis económica y política en Venezuela expulsó a millones y el Perú los atrajo por su crecimiento hasta 2019 y el idioma común.
El Perú fue por décadas un país expulsor con tres momentos claros: entre 1970 y 1990 por crisis y terrorismo hacia Estados Unidos, Venezuela y Argentina; entre 1990 y 2008 por ajuste y falta de empleo hacia España, Italia, Chile y Japón; y hasta hoy con más de 3,3 millones fuera, concentrados en Estados Unidos, España, Chile, Argentina e Italia. Desde 2017 también es receptor con más de 1 millón de venezolanos, que son más del 75% de inmigrantes. Esto trae consecuencias económicas como remesas de más de 4000 millones de dólares pero pérdida de talento, sociales como separación familiar y choque cultural pero también intercambio, y demográficas como pérdida de jóvenes peruanos y aumento de jóvenes inmigrantes en Lima y la costa norte.