Respiración Anaerobia: Energía sin Oxígeno
La respiración anaerobia es una forma de obtener energía sin usar oxígeno, como un generador de emergencia. Rompe el azúcar glucosa a medias para dar energía rápida, sin quemarla del todo. Es menos rendidora que con oxígeno, pero te salva cuando necesitas energía ya.
Todo ocurre en el citoplasma, el líquido que llena la célula. Primero, en la glucólisis, una glucosa de 6 carbonos (C6H12O6) se parte en dos piruvatos de 3 carbonos. En ese corte se guardan 2 ATP, la moneda de energía, y se llenan 2 ayudantes de NAD+ a NADH. Sin oxígeno, esos NADH no se pueden vaciar por la vía normal y se acaba el NAD+ libre, como quedarse sin cajas vacías en una mudanza.
Para no detenerse, la célula hace fermentación: usa el piruvato para descargar el NADH y recuperar NAD+. Este paso no crea más ATP por sí mismo, pero permite que la glucólisis se repita y siga dando 2 ATP por cada glucosa. Existen dos caminos: la fermentación láctica, que produce lactato (C3H6O3), y la fermentación alcohólica, que produce etanol (C2H5OH) más dióxido de carbono (CO2).
Es un proceso rápido pero poco eficiente, ideal para esfuerzos cortos y microbios en sitios sin aire. Por eso tus músculos la usan en un sprint de 100 metros y se fatigan por el lactato acumulado, mientras las bacterias del yogur y las levaduras del pan y el vino la usan para vivir y crear esos alimentos.