Aplicaciones de porcentajes
Los porcentajes sirven para subir o bajar un precio. Siempre se calculan sobre un valor base que vale 100%. Si descubres cuál es esa base, todo lo demás sale fácil. Es como repartir una pizza en 100 pedacitos iguales: quedarse con 20 pedacitos es quedarse con el 20%.
En una tienda usamos cuatro ideas: precio inicial, aumento, descuento y precio final. El precio inicial es la base del 100% antes del cambio. El aumento suma y el descuento resta, y el precio final es el resultado. Para calcular rápido convierte el porcentaje en factor: aumentar es multiplicar por más de 1 y descontar es multiplicar por menos de 1.
La ganancia y la pérdida comparan el precio de costo con el precio de venta. Si la venta es mayor que el costo hay ganancia, si es menor hay pérdida. En exámenes la ganancia casi siempre se calcula sobre el costo, no sobre la venta.
Los descuentos y aumentos sucesivos se aplican en cadena, nunca se suman. Por ejemplo, un descuento de 20% y luego otro de 10% equivale a multiplicar por 0,80 y por 0,90, lo que da 0,72. Solo pagas el 72%, así que el descuento real es 28% y no 30%. Por eso un 20% de aumento seguido de un 20% de descuento no te devuelve al precio inicial.