Esqueleto Humano
El esqueleto humano es el conjunto de todos los huesos del cuerpo más los cartílagos que los unen. Es como las varillas de una tienda de campaña: da forma al cuerpo, lo mantiene en pie y sostiene a los músculos que son como la tela blanda. Un hueso es un órgano duro y vivo hecho de calcio y células, el cartílago es un tejido flexible que amortigua roces y la articulación es la unión entre dos huesos. Un adulto tiene 206 huesos, mientras un bebé nace con cerca de 300 porque muchos se fusionan al crecer.
El esqueleto cumple cinco funciones vitales. Da sostén para mantener la forma y soportar el peso, protege órganos delicados como el cerebro con el cráneo y el corazón y pulmones con las costillas, y sirve como palanca para el movimiento cuando los músculos tiran de los huesos. Además, la médula ósea roja que está dentro de algunos huesos fabrica glóbulos rojos y blancos, y los huesos son almacén de minerales como calcio y fósforo.
Por dentro, el hueso no es una piedra maciza. Tiene hueso compacto por fuera, duro y liso que da resistencia, y hueso esponjoso por dentro, con huecos como una esponja, ligero pero fuerte. En su interior está la médula ósea, la roja hace sangre y la amarilla guarda grasa, y por fuera lo envuelve el periostio, una tela fina que lo nutre y ayuda a repararlo. Según su forma y función, los huesos pueden ser largos como el fémur, cortos como los del carpo en la muñeca, planos como el cráneo y el esternón, o irregulares como las vértebras.
El esqueleto se divide en dos grandes bloques que suman 206 huesos. El esqueleto axial tiene 80 huesos del eje central: cráneo, columna vertebral con 26 vértebras, costillas y esternón, y se encarga de sostener y proteger. El esqueleto apendicular tiene 126 huesos de brazos, piernas, cintura escapular y cintura pélvica, y sirve para moverte. En total: 80 + 126 = 206.