Componentes del aparato reproductor masculino
El aparato reproductor masculino fabrica espermatozoides y los expulsa fuera del cuerpo. Funciona como una fábrica con tuberías y líquidos de apoyo: una parte produce las células, otra las guarda y transporta, unas glándulas aportan líquido nutritivo y protector, y un órgano final las expulsa.
La fábrica y protección está formada por los testículos y el escroto. Los testículos son dos glándulas ovaladas que producen espermatozoides en los túbulos seminíferos y producen testosterona, la hormona masculina. El escroto es la bolsa de piel que los sostiene fuera del cuerpo y los mantiene a unos 34°C, más fríos que los 37°C del cuerpo, condición necesaria para formar bien los espermatozoides.
El almacén y las tuberías maduran y conducen a los espermatozoides. El epidídimo es el tubo enrollado donde maduran y se guardan. El conducto deferente es la autopista larga que los empuja en la eyaculación. El conducto eyaculador es el cruce corto donde se mezclan con líquido. La uretra es el tubo final que cruza el pene y saca orina o semen, nunca al mismo tiempo.
Las fábricas de líquido y el órgano de salida completan el sistema. Las vesículas seminales aportan la mayor parte del líquido con azúcares para energía, la próstata aporta líquido protector para el movimiento y las glándulas de Cowper limpian y lubrican la uretra. Juntos forman el semen. El pene permite la cópula y la expulsión, con cuerpos cavernosos para la erección, cuerpo esponjoso para mantener abierta la uretra, y glande con prepucio en la punta. El recorrido final es: túbulo seminífero → epidídimo → conducto deferente → conducto eyaculador → uretra.