Reproducción sexual en plantas
Las plantas con flores hacen hijos mezclando dos herencias diferentes. El polen, que es el polvito masculino, se une al óvulo, que es la célula femenina. De esa unión nace una semilla que guarda al bebé planta. Es como mezclar dos recetas: el padre aporta su receta en el polen y la madre aporta la suya en el óvulo, y sale un hijo único parecido a ambos pero igual a ninguno.
La flor es la fábrica donde ocurre todo. Las plantas con flores y frutos se llaman angiospermas, como el frijol, el maíz y el manzano. Tienen parte masculina, el estambre con antera que fabrica polen, y parte femenina, el pistilo con estigma pegajoso y ovario con óvulos. Los sépalos protegen y los pétalos con néctar atraen polinizadores. Cada gameto tiene la mitad de la información y es haploide n, mientras la célula completa es diploide 2n. El hijo se forma así: 2n = n + n.
Primero ocurre la polinización, que es solo el viaje del polen desde la antera hasta el estigma. Puede ser por viento con polen liviano, llamada anemófila, o por animales como abejas o colibríes con polen pegajoso, llamada zoófila o entomófila. Después ocurre la fecundación, que es la unión real dentro del óvulo. El polen forma el tubo polínico que baja hasta el ovario y en angiospermas hay doble fecundación: una célula n forma el embrión 2n y la otra forma el endospermo 3n con alimento.
Al final el óvulo fecundado se vuelve semilla con embrión, endospermo y cubierta seminal, y el ovario crece y se vuelve fruto para proteger y dispersar. Luego la semilla despierta en la germinación con agua y calor. Esta mezcla da variedad, y la variedad ayuda a las plantas a adaptarse y sobrevivir si cambia el clima o llegan enfermedades.