Mapa Mental del Apego
El apego es el lazo emocional fuerte y duradero que te une a quien te cuida, casi siempre mamá, papá o quien te cría. Es la necesidad de buscar cercanía cuando sientes miedo, hambre o dolor. Como un barco que sale a explorar el mar pero vuelve al puerto en la tormenta, tú exploras el mundo sabiendo que tu figura de apego es tu refugio.
Sirve para dos cosas: ser refugio seguro cuando algo te asusta y ser base segura desde donde atreverte a explorar y aprender. Por eso la seguridad se resume en disponibilidad más respuesta: si tu cuidador está disponible y responde rápido, sientes calma.
El apego no aparece de un día para otro, crece paso a paso en los primeros 3 años. Primero respondes a todos, luego prefieres caras conocidas, después muestras apego claro con protesta ante la separación y miedo a extraños, y finalmente entiendes que tu cuidador vuelve aunque no lo veas. De esta experiencia nace tu modelo interno de trabajo, unas gafas invisibles con las que decides si eres valioso y si puedes confiar en los demás.
La psicóloga Mary Ainsworth creó la Situación Extraña, una prueba de 20 minutos con un niño de 12 a 18 meses donde se observa el juego, la separación y el reencuentro. Allí se ven los cuatro estilos: seguro, evitativo, ambivalente o resistente y desorganizado. Cada uno se reconoce por cómo el niño explora, protesta al separarse y se calma o no al reencontrarse, lo que refleja si el cuidador fue sensible, frío, inconstante o atemorizante.