Metáforas lingüísticas
Una metáfora lingüística es decir que una cosa es otra cosa, aunque no sea verdad en sentido literal. No es un error ni una mentira: es un uso figurado de las palabras para resaltar una cualidad con pocas palabras y con mucha fuerza.
Para entenderla debes distinguir dos sentidos. El sentido literal es el significado normal de diccionario, mientras el sentido figurado es el significado escondido en ese texto. Es como un disfraz: por fuera ves la imagen, por dentro está la idea real. Por eso si dices estoy frito nadie piensa en una sartén, entienden que estás muy cansado.
Toda metáfora con forma A es B tiene tres piezas: el tenor, que es la cosa real de la que hablamos; el vehículo, que es la imagen prestada que usamos; y el fundamento, que es el parecido o cualidad que comparten. En Lucía es un sol, Lucía es el tenor, el sol es el vehículo y dar alegría y calor es el fundamento.
En un examen se resuelve en tres pasos: primero busca lo imposible en sentido literal, segundo pregunta por el parecido, y tercero traduce la imagen a lenguaje simple. Así, Ese examen fue un regalo no habla de un objeto con moño, sino de que el examen fue muy fácil y agradable.