Problemas fronterizos en el Oncenio de Leguía
Durante el Oncenio (1919-1930), Augusto B. Leguía gobernó once años seguidos con su plan de la Patria Nueva. Quería modernizar el país con carreteras y obras públicas, y para eso necesitaba préstamos de Estados Unidos. Como Estados Unidos no presta a países con pleitos fronterizos abiertos, Leguía decidió cerrarlos rápido, aunque fuera cediendo territorio.
Con Colombia firmó el Tratado Salomón-Lozano el 24 de marzo de 1922, entre Alberto Salomón por el Perú y Fabio Lozano por Colombia. El Perú cedió la franja entre los ríos Caquetá y Putumayo y el Trapecio Amazónico con el puerto de Leticia, lo que dio a Colombia salida propia al río Amazonas. A cambio, Colombia reconoció como peruano todo lo situado al sur del Putumayo. Leguía buscaba paz amazónica, un aliado frente a Ecuador y el apoyo estadounidense con intereses petroleros en la zona.
Con Chile cerró el pleito más doloroso, heredado del Tratado de Ancón de 1883 que puso fin a la Guerra del Pacífico. Chile debía devolver Tacna y Arica tras 10 años mediante plebiscito, pero la votación nunca se hizo. El presidente estadounidense Calvin Coolidge arbitró en 1925 que sí debía hacerse el plebiscito, pero la chilenización violenta de 1925-1926 lo hizo imposible. Con mediación del secretario Frank Kellogg se negoció partir la zona y se firmó el Tratado de Lima el 3 de junio de 1929, entre José Miguel Rada y Gamio por el Perú y Emiliano Figueroa Larraín por Chile. Tacna regresó al Perú el 28 de agosto de 1929 y Arica quedó definitivamente en Chile, con 6 millones de dólares, acueducto y ferrocarril Tacna-Arica para el Perú, más la cláusula candado que impide ceder Tacna o Arica a un tercero sin permiso del otro.
Leguía logró paz en las fronteras y apoyo de Estados Unidos, pero fue acusado de regalar territorio. La cesión fue muy impopular en Loreto y provocó la Guerra Colombo-Peruana de 1932-1933, mientras la pérdida definitiva de Arica y el bloqueo a Bolivia generaron reclamos duraderos. Estos acuerdos marcaron su caída en 1930. Con Ecuador y Bolivia no se firmó nada definitivo durante el Oncenio.