El Perú y las guerras mundiales (1914-1945)
El Perú no envió tropas a Europa en las guerras mundiales. En ambos conflictos su posición inicial fue la neutralidad, es decir, no meterse con ningún bando, durante los gobiernos de Benavides, Pardo y Prado. Sin embargo, por dependencia comercial y presión continental, terminó alineado con Estados Unidos.
En la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Europa demandó materias primas y el Perú vivió un boom exportador de azúcar, algodón, lana, cobre y petróleo. Los exportadores ganaron mucho, pero como todo se exportaba, faltaron alimentos y subieron los precios. Esa inflación golpeó al pueblo y provocó huelgas obreras. En lo político, tras la entrada de EE.UU. a la guerra, el Perú rompió relaciones con Alemania el 6 de octubre de 1917 y confiscó barcos alemanes en el Callao, sin declarar la guerra.
En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el cambio llegó con el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941. El Perú rompió relaciones con el Eje —Alemania, Italia y Japón— el 24 de enero de 1942, prestó la base de Talara en Piura para proteger el Canal de Panamá y el petróleo, y persiguió a las colonias del Eje, sobre todo a la japonesa, con cierres de colegios y negocios y la deportación de unos 1800 japoneses a campos en EE.UU. En lo económico, al no llegar productos europeos, creció la industria nacional y EE.UU. compró caucho, algodón, minerales y petróleo.
La declaración de guerra del 12 de febrero de 1945 a Alemania y Japón, cuando la guerra ya terminaba, no fue para pelear, sino para formalizar la alianza con EE.UU. y asegurar el ingreso del Perú como miembro fundador de la ONU.