Mapa Político del Oncenio de Leguía
El Oncenio fue el segundo gobierno de Augusto B. Leguía, que duró 11 años seguidos entre 1919 y 1930. Prometió una Patria Nueva que dejaría atrás el gobierno de los ricos para dar paso al gobierno del pueblo, pero en la práctica concentró todo el poder en su persona y eliminó a la oposición.
Todo empezó con un golpe de Estado el 4 de julio de 1919. Leguía, que ya había gobernado entre 1908 y 1912, temía que el Congreso no lo declarara ganador frente a José Pardo y Barreda. Por eso tomó el poder por la fuerza, disolvió el Congreso y convocó una Asamblea para crear una nueva Constitución. La Constitución del 18 de enero de 1920 cambió las reglas políticas: el periodo presidencial pasó de 4 a 5 años, se permitió renovar el Congreso por partes y se crearon Congresos Regionales del Norte, Centro y Sur que dependían de Lima.
Con esas reglas a su favor, Leguía armó un Congreso dócil lleno de familiares, amigos y favorecidos, reformó la Constitución para permitir la reelección inmediata y fue reelegido en 1924 y en 1929. El Poder Legislativo y el Poder Judicial dejaron de controlarlo y solo lo aplaudían. A esto se le llama personalismo. A la vez combinó clientelismo con represión: premiaba con puestos a sus aliados y desterraba, encarcelaba y vigilaba a civilistas, estudiantes y periodistas, clausuró el diario La Prensa en 1921, desterró a Haya de la Torre en 1923, vigiló a Mariátegui y creó la Guardia Civil como policía leal.
Para presentarse como héroe buscó legitimidad con la política exterior: firmó el Tratado Salomón-Lozano con Colombia en 1922 y el Tratado de Lima con Chile en 1929, con el que Tacna volvió al Perú. Aunque mantuvo las formas de Constitución y Congreso, estaban vacías de contenido democrático. Cuando llegó la crisis mundial de 1929 perdió apoyo, creció el descontento y el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro se levantó en Arequipa el 22 de agosto de 1930. Leguía renunció y fue encarcelado, terminando el Oncenio.