Argumentos Deductivos
Un argumento deductivo es como una promesa blindada. Si tus datos de inicio son verdaderos, tu resultado final tiene que ser verdadero sí o sí. No hay un quizás, hay necesidad lógica total.
Todo argumento está hecho de proposiciones, que son frases que pueden ser verdaderas o falsas. Las premisas P1 y P2 son el punto de partida que aceptas como verdadero, y la conclusión C, marcada con ∴ que se lee por lo tanto, es el punto de llegada obligado. Su forma general siempre es (P1 ∧ P2) → C: si P1 y P2 son verdaderas, entonces C también lo es. Es como una licuadora con tapa cerrada: solo puede salir lo que metiste.
Lo más importante es distinguir verdad de validez. Verdadero o falso se dice de cada frase sola, mientras que válido o inválido se dice de todo el argumento completo. Un argumento es válido cuando es imposible tener premisas verdaderas y conclusión falsa al mismo tiempo. Incluso con premisas falsas como Todos los gatos vuelan, el argumento sobre Michi puede ser válido por su conexión perfecta. Cuando es válido y además sus premisas son realmente verdaderas, lo llamamos sólido, y solo este garantiza una conclusión verdadera en el mundo real.
Para analizarlo se identifican las piezas, se supone que las premisas son verdaderas al 100% y se intenta hacer falsa la conclusión. Si es imposible, es válido. El molde más usado es el modus ponens: Si p, entonces q; p; por lo tanto q. El ejemplo clásico es: Si llueve, la pista se moja; está lloviendo; por lo tanto la pista se moja.