Organización Cultural del Tawantinsuyo
La cultura del Tawantinsuyo fue su pegamento invisible. No fue un adorno, fue su forma de organizar y mandar a millones de personas distintas con un mismo Sol, una misma lengua y unas mismas fiestas y escuelas.
La base de todo fue su cosmovisión. Todo estaba vivo y conectado bajo dos principios: la dualidad, donde todo tiene su par, y la reciprocidad, donde hoy te ayudo y mañana me ayudas. El mundo se dividía en tres niveles conectados: Hanan Pacha, el mundo de arriba de los dioses del cielo; Kay Pacha, este mundo de hombres, animales y plantas; y Uku Pacha, el mundo de abajo de los muertos y las semillas, que no era un infierno.
La religión era politeísta, con muchos dioses, pero el Estado impuso a Inti, el Sol, como dios oficial y padre del Inca. Sin borrar del todo a los dioses locales, unió al imperio con Viracocha el creador, Mama Quilla la Luna, Pachamama la Tierra, Illapa el Rayo y las madres del maíz y la coca. La dirigía el Villac Umu desde el Cusco, con sacerdotes menores y acllas en el Acllahuasi, y con el Coricancha como templo de oro. Las fiestas con baile, comida y ofrendas eran obligación estatal: Inti Raymi en junio, Capac Inti Raymi en diciembre con el Huarachicuy, Quilla Raymi en setiembre y Citua de limpieza.
La unión se completó con el quechua como lengua oficial obligatoria para hablar con el Estado, tolerando la lengua local en casa, y con una educación elitista y oral solo en el Yachayhuasi para nobles y el Acllahuasi para escogidas, a cargo de amautas sabios y haravicus poetas. El pueblo aprendía trabajando.
El arte también mandaba: arquitectura de piedra sin mortero con vanos trapezoidales antisísmicos, cerámica con aríbalo y qero, textil cumbi con tocapus más valioso que el oro, oro y tumi, música con quena, antara y pututo, literatura oral de haravis, astronomía con Intihuatana para sembrar, quipu y yupana para contar, y medicina con trepanaciones y coca.