Memoria: Guardar y Recuperar
La memoria es como el botón guardar de tu cerebro. Te permite conservar lo que vives y aprendes, y traerlo de vuelta cuando lo necesitas. Sin ella tendrías que aprender tu nombre de cero todos los días.
Todo recuerdo pasa por 3 procesos en orden: codificación, almacenamiento y recuperación. La información avanza según el modelo de Atkinson y Shiffrin (1968) por 3 almacenes: primero entra a la memoria sensorial, solo lo que llama tu atención pasa a la memoria a corto plazo o de trabajo, y solo lo que repites o conectas pasa a la memoria a largo plazo.
La memoria a largo plazo tiene dos cajones grandes. La memoria explícita o declarativa es la que puedes contar con palabras y se divide en episódica, tus anécdotas, y semántica, tus datos de colegio. La memoria implícita o no declarativa es la que demuestras con acciones sin explicarla e incluye la procedimental, tus habilidades, y las respuestas automáticas por condicionamiento y priming.
Olvidamos por decaimiento, cuando no repasas y se borra, por interferencia, cuando una información tapa a otra, y por fallo de recuperación, cuando está guardado pero no encuentras la pista. Para recordar mejor agrupa en bloques, elabora dándole significado, practica recuperación activa, repasa espaciado y duerme bien.