Prosperidad Falaz: El Boom del Guano
La Prosperidad Falaz fue la Era del Guano, entre 1840 y 1879 aproximadamente, llamada así por el historiador Jorge Basadre. Fue el primer gran boom económico del Perú republicano: el Estado recibió millones sin esfuerzo solo por exportar guano a Europa. Prosperidad significa tiempo de mucha plata y falaz significa engañoso, porque parecía progreso pero dejó al país más endeudado y débil.
La riqueza salió del guano, excremento de aves marinas acumulado por miles de años en islas como Chincha. Con la Revolución Industrial, Europa necesitaba fertilizante para producir más alimentos y el guano peruano era el mejor del mundo. La fórmula fue simple: Plata = Precio alto x Cantidad enorme. Hacia 1860 el guano daba cerca del 75% de todo el dinero del Estado, lo que creó una dependencia total de un solo producto. El Estado no vendía directamente, sino a través de consignatarios, empresarios privados que vendían en el extranjero y se quedaban con grandes comisiones.
La plata se gastó, no se invirtió. Al inicio hubo orden con Ramón Castilla (1845-1851), que pagó la deuda externa a Inglaterra y ordenó el presupuesto. José Rufino Echenique (1851-1855) convirtió la Consolidación, el pago de deudas desde la Independencia, en corrupción con deudas falsas a amigos. En su segundo gobierno (1855-1862), Castilla usó el dinero en la manumisión, comprar la libertad de los esclavos, abolir el tributo indígena y obras como ferrocarriles y alumbrado a gas en Lima. José Balta (1868-1872) firmó el Contrato Dreyfus en 1869, que entregó la venta a una empresa francesa, y pidió empréstitos, préstamos gigantes en Londres, para ferrocarriles carísimos de Henry Meiggs. Crecieron el lujo importado y la burocracia, pero no las fábricas.
Fue falaz por cuatro trampas: dependencia total del guano, corrupción de la Consolidación y los consignatarios, deuda en vez de inversión con empréstitos, y falso modernismo con ferrocarriles sin plan mientras el pueblo seguía pobre. Cuando el guano se agotó y bajó su precio, el Perú estaba quebrado, debía más que en 1840. Tuvo que pasar al salitre y llegó débil a la Guerra del Pacífico de 1879.