Mecanismos de infección
Un mecanismo de infección es la serie de trucos que usa un microbio para entrar en tu cuerpo, quedarse, multiplicarse y causar daño. Si falla en uno solo de esos pasos, no te enfermas. Piensa tu cuerpo como un castillo amurallado: piel y moco son muros y foso, y el invasor debe cruzar la puerta, clavar ganchos, montar campamento, reproducirse, envenenar y escapar a otro castillo.
Todo empieza con conceptos base: patógeno es el microbio capaz de causar enfermedad; infección es cuando entra y se multiplica aunque aún no te sientas mal; enfermedad infecciosa es cuando ya hay síntomas. La virulencia mide qué tan agresivo es y la dosis infectiva D es la cantidad mínima para iniciar la infección. Si entra menos que D, tu cuerpo suele ganar.
Casi toda infección sigue seis pasos: 1) entrada por una puerta débil, 2) adherencia con adhesinas para no ser arrastrado, 3) colonización y multiplicación rápida según N = N0 * 2^n, 4) invasión a tejidos profundos con enzimas tijera o escondite intracelular y paso a sangre como bacteriemia o viremia, 5) evasión con cápsula y daño con toxinas. La puerta predice síntomas: respiratoria da tos, digestiva da diarrea.
El daño final viene de exotoxinas liberadas muy potentes, como la del tétanos, de endotoxinas de la pared que causan fiebre al morir la bacteria, y de rotura directa por virus. El ciclo se cierra con salida y contagio desde un reservorio por tos, diarrea, sangre o contacto sexual. El caso de Ana con tortilla con Salmonella lo muestra: entra por vía digestiva, se pega al intestino, se multiplica a millones, invade, daña con endotoxina y sale con heces.