Cadenas Tróficas: Quién se Come a Quién
Una cadena trófica es la fila del quién se come a quién en la naturaleza. Muestra en un solo camino cómo la energía pasa de un ser vivo a otro cuando uno es comido por el siguiente, siempre en una sola dirección y sin regresar atrás.
Todo empieza en los productores del nivel 1, que son autótrofos como plantas, algas y algunas bacterias que fabrican su alimento con la luz del Sol. Luego siguen los consumidores, que son heterótrofos porque deben comer a otros: el consumidor primario come al productor y suele ser herbívoro como el conejo o la oruga, el secundario come al primario y suele ser un carnívoro pequeño como el zorro o el gorrión, y el terciario come al secundario y suele ser un carnívoro grande o superdepredador como el puma o el halcón. Los omnívoros como el ser humano y el oso comen plantas y animales. Los descomponedores, hongos y bacterias, se alimentan de restos muertos y excrementos y devuelven los nutrientes al suelo.
Para leer una cadena se usa la regla de la flecha: la flecha siempre apunta hacia quien come. Por ejemplo, Pasto → Conejo → Zorro → Puma significa que el pasto es comido por el conejo, el conejo por el zorro y el zorro por el puma. Cada escalón se llama nivel trófico y cumple la regla de comer al nivel de abajo y ser comido por el de arriba.
El detalle clave es que en cada paso se pierde mucha energía en forma de calor, movimiento y respiración. Solo pasa alrededor del 10% de un nivel al siguiente, según la fórmula E(n+1) ≈ 0,1 x E(n). Si la alfalfa captura 10000 kcal, a la oruga llegan 1000 kcal, al gorrión 100 kcal y al halcón solo 10 kcal. Por eso las cadenas casi nunca tienen más de cuatro o cinco niveles y hay muchísimos productores abajo y poquísimos depredadores arriba. Ojo: la energía no se recicla, solo los nutrientes.