Nutrición Heterótrofa
La nutrición heterótrofa es la forma de alimentarse de los seres vivos que no pueden fabricar su alimento desde cero, como las plantas. Hetero significa otro y trofo significa alimento, es decir, comer lo que otro fabricó. Su comida es la materia orgánica, moléculas con carbono como azúcares, proteínas y grasas creadas por otros seres vivos. Tú, el león, los hongos y las bacterias intestinales son heterótrofos: como alguien que no sabe cocinar, necesitan comida ya hecha.
Todo heterótrofo transforma su comida en cuatro pasos, de grande a pequeño. Primero la ingestión, meter la comida al cuerpo; luego la digestión, romperla en piezas pequeñas con enzimas digestivas que actúan como tijeras químicas; después la absorción, pasar esas piezas a la sangre o al interior de la célula; y finalmente la respiración celular, quemar la glucosa con oxígeno para liberar energía útil en forma de ATP, la batería recargable de la célula. Esta quema se resume en C6H12O6 + 6O2 → 6CO2 + 6H2O + energía.
No todos comen igual, hay cuatro estilos. Los holozoicos comen sólidos enteros y los digieren dentro, como herbívoros, carnívoros y omnívoros. Los saprófitos o descomponedores viven de restos muertos con digestión externa y reciclan la naturaleza. Los parásitos viven a costa de un hospedador vivo al que dañan. Los simbiontes comen en equipo con beneficio mutuo o mutualismo. Además, según la energía, casi todos son quimioheterótrofos que rompen comida química, y solo pocas bacterias acuáticas son fotoheterótrofas que usan luz extra pero igual necesitan comer.
Un ejemplo típico es el moho sobre una naranja podrida: no tiene clorofila ni hace fotosíntesis, toma azúcares de la fruta muerta, suelta enzimas fuera para volverla papilla, la absorbe y la usa para hacer ATP. Es un saprófito. Sin heterótrofos no habría reciclaje ni cadenas alimenticias y la vida se detendría.