Núcleo celular: centro de mando
El núcleo celular es la esfera que guarda el material genético en las células eucariotas, como las de animales, plantas, hongos y la tuya. El ADN que contiene es el manual de instrucciones para vivir, formado por genes que indican cómo hacer proteínas y manejar la célula. Como la dirección con biblioteca de un colegio, el núcleo no va a cada rincón, sino que manda fotocopias con órdenes.
De fuera hacia dentro, el núcleo tiene cuatro partes. La envoltura nuclear es una doble pared de dos membranas que protege el ADN y lo separa del resto. Está atravesada por poros nucleares, puertas que dejan salir el ARN mensajero, que es la copia de trabajo de un gen, y dejan entrar materiales. Dentro está el nucleoplasma o cariplasma, un líquido gelatinoso donde flotan las instrucciones y sus proteínas cuidadoras, como el aire de la biblioteca.
El ADN se organiza según lo que necesite la célula. La cromatina es ADN suelto unido a proteínas que sí se puede leer: la eucromatina está suelta y activa, mientras la heterocromatina está apretada y en pausa. Cuando la célula se va a dividir, la cromatina se superenrolla en cromosomas para repartirse igual. En el interior además está el nucléolo, una bolita oscura que fabrica piezas de los ribosomas, las máquinas que construyen proteínas fuera del núcleo.
El núcleo cumple tres trabajos: guardar y proteger el ADN, controlar la célula decidiendo qué genes se leen y cuándo, y permitir la copia y la división. Antes de dividirse el ADN se duplica; en humanos una célula normal tiene 2n = 46 cromosomas, es decir, dos juegos de n = 23. Solo una célula con envoltura, poros y ADN organizado tiene un núcleo completo y activo; sin pared es procariota y sin ADN no puede dar órdenes ni dividirse.