Cultura en la Baja Edad Media
La Baja Edad Media va del siglo XI al siglo XV, unos 400 años en los que Europa pasa del aislamiento rural a la vida urbana. Con más gente, más comercio y más ciudades, la cultura sale del monasterio y llega a la ciudad. Cultura significa todo lo que un grupo crea para pensar y expresarse: libros, escuelas, ideas, edificios y canciones.
El gran cambio institucional son las universidades, que nacen como gremios de maestros y estudiantes. Las primeras son Bolonia en 1088, París, Oxford y Salamanca. Se enseña en latín, idioma común de los cultos, con cuatro facultades: Artes, Derecho, Medicina y Teología, que es el estudio de Dios. El método es la lectio, lectura explicada, y la disputatio, debate con reglas.
El pensamiento de la época es la escolástica, que quiere unir fe y razón sin que peleen. Fe es creer en Dios y razón es pensar con lógica. Usa el silogismo, un razonamiento en tres pasos, y brilla con Tomás de Aquino y su Suma Teológica, que dice que la razón ayuda a entender la fe. Anselmo y Abelardo enseñan a preguntar, mientras los sabios musulmanes Averroes y Avicena y la Escuela de Traductores de Toledo ayudan a recuperar a Aristóteles traduciendo obras griegas y árabes al latín.
Al mismo tiempo la literatura deja el latín y se escribe en lengua vernácula, el idioma de la gente común como castellano, francés, italiano o inglés. Surgen cantares de gesta como el Cantar de Mio Cid y la Canción de Roldán, los trovadores del amor y la caballería, Dante con la Divina Comedia en italiano, Chaucer con los Cuentos de Canterbury en inglés y Alfonso X el Sabio con libros de historia, leyes y astronomía en castellano. En piedra, el románico de muros gruesos y arco redondo da paso al gótico nacido en Francia en el siglo XII, que busca altura y luz como un rascacielos hacia el cielo, con arco ojival en punta, bóveda de crucería ligera, arbotante exterior y vitrales de colores, mientras la escultura y la pintura se vuelven más naturales y expresivas con frescos, retablos y Giotto.