Reinos Germánicos: Origen de Europa
Los Reinos germánicos nacieron cuando el Imperio romano de Occidente cayó en el año 476 y su territorio se fragmentó en provincias ocupadas por distintos pueblos germánicos. No eran un solo país, sino tribus del norte y este de Europa como visigodos, francos, vándalos, ostrogodos y lombardos, que dejaron de obedecer al emperador y crearon sus propios reinos. Eran una minoría militar que gobernaba sobre una mayoría civil romana.
Su origen siguió tres pasos: primero, desde el siglo IV los hunos empujaron a los germánicos hacia Roma y esta los aceptó como foederati para cuidar la frontera a cambio de tierras; segundo, Roma se debilitó hasta caer en 476 con su último emperador de Occidente; tercero, cada pueblo se quedó con una zona y gobernó a su manera, pero usando caminos, ciudades, latín, leyes y funcionarios romanos. Como en un colegio sin director, cada grupo ocupó un salón y puso sus reglas usando lo que ya existía.
Los cinco reinos que debes memorizar son los visigodos en Hispania con capitales Tolosa y luego Toledo, los ostrogodos en Italia con capital Rávena bajo Teodorico el Grande, los vándalos en el norte de África con capital Cartago que saquearon Roma en 455, los francos en Galia con capital París bajo Clodoveo que dieron origen a Francia, y los lombardos en el norte de Italia llegados en 568. A ellos se suman reinos menores como suevos, burgundios y anglosajones.
Su funcionamiento fue una mezcla de tres elementos: un rey que pasó de monarquía electiva a hereditaria, una religión que pasó del arrianismo germánico al catolicismo romano con Clodoveo en 496 y Recaredo en 589 para ganar apoyo de la Iglesia y el pueblo, y unas leyes escritas en latín como el Fuero Juzgo visigodo y la Ley Sálica franca en una economía cada vez más rural. El reino visigodo de Toledo, del 507 al 711, duró 204 años hasta ser derrotado por los musulmanes, y preparó junto a los demás reinos la Europa medieval.