El mundo europeo del siglo XI
En el siglo XI Europa por fin vive en paz después del miedo. Las tres oleadas de ataques se acaban: los vikingos se hacen cristianos y se asientan en Normandía e Inglaterra, los magiares forman el reino de Hungría y los sarracenos son frenados en el Mediterráneo. Con más seguridad y el calor del Óptimo Climático Medieval, las cosechas mejoran y la población crece de unos 30 a unos 40 millones.
El poder real está en el campo, porque quien tiene tierra, manda. El rey entrega feudos a cambio de ayuda militar, los nobles se unen por el pacto de vasallaje y cada señor domina su señorío cobrando rentas y juzgando a sus campesinos. La mayoría son siervos atados a la tierra. Mejoras simples como el arado pesado con vertedera, los molinos de agua y la roturación por tala de bosques permiten alimentar a más gente.
La sociedad está cerrada en tres estamentos sin movilidad social: oratores que rezan, bellatores que luchan y laboratores que trabajan, que son 9 de cada 10 personas. Todos forman la cristiandad, la comunidad de cristianos bajo el Papa y el emperador.
La Iglesia del siglo XI tiene tierras, castillos y ejércitos, pero sufre simonía y nicolaísmo. El papa Gregorio VII (1073-1085) lanza la Reforma Gregoriana y choca con el emperador Enrique IV en la Querella de las Investiduras, con la humillación de Canossa en 1077. En 1054 se produce el Cisma de Oriente entre Roma y Constantinopla. Al mismo tiempo surgen reyes nuevos y fuertes: el Sacro Imperio de otonianos y salios, los capetos en Francia, Guillermo de Normandía que conquista Inglaterra en Hastings en 1066, los normandos en Sicilia y el sur de Italia, la Reconquista con la toma de Toledo en 1085 por Alfonso VI, y Hungría y Polonia que entran en Europa. Junto a castillos y monasterios nacen burgos con ferias y comercio local.