Estructura del Verbo
Todo verbo en español está formado por dos piezas unidas: la raíz y la desinencia. La raíz o lexema es la parte fija que guarda el significado de la acción, como cant- en cantar, cantas y cantaron. La desinencia o terminación es la parte variable del final que cambia para indicar quién realiza la acción, cuándo y cómo.
La desinencia no es un bloque desordenado, sino que sigue un orden fijo de tres mini-piezas: vocal temática + morfema de TMA + morfema de PN. La vocal temática indica la conjugación a la que pertenece el verbo: -a- para la primera en -ar, -e- para la segunda en -er, e -i- para la tercera en -ir. Es como el carnet de grupo del verbo.
El morfema de TMA concentra tres informaciones a la vez: tiempo, modo y aspecto. El tiempo dice cuándo ocurre la acción, el modo dice cómo se presenta —real en indicativo, dudosa o deseada en subjuntivo, y orden en imperativo—, y el aspecto dice si ya terminó —perfectivo— o sigue en curso —imperfectivo—. El morfema final de PN indica persona y número: quién habla —primera, segunda o tercera persona— y cuántos son —singular o plural—.
Para analizar un verbo se separa en orden: raíz, vocal temática, TMA y PN. Por ejemplo, en cantábamos la raíz es cant-, la vocal es -a- de primera conjugación, el morfema -ba- indica pasado indicativo imperfectivo, y -mos indica primera persona del plural. Así se lee completo: nosotros realizamos la acción de cantar en el pasado como un hecho real no terminado.